Mary Shelley: La Madre del Monstruo

Esta semana, el polvo del Sahara hizo sus estragos, dejandome congestionado desde hace ya dos días. Por eso vengo hoy, jueves tarde en la noche, a escribir el blog que se supone haya hecho el pasado martes. En fin, aqui estoy, y hoy les traigo la historia de terror que se considera precursora de la ciencia ficción.

Todo comenzó el pasado sábado 7 de junio, un día muy interesante. Tuve la presentación de mi novela, Ritual de Sombras, en la librería Santuario – Libros y Discos, y antes de eso, pude compartir en la presentación de The Talon Princess, de J.C. Rose, en Casa Norberto. Fue allí donde tuve el gusto de conocer al Profesor León, a quien había comenzado a seguir por su historia de Instagram sobre Drácula y comprar un pequeño capricho que tenía en mente: la novela Frankenstein de Mary Shelley

(la misma que ves en la foto). Una de las asociadas de Casa Norberto me recomendó que, antes de leer la novela, leyera sobre la vida de la autora. Eso es lo que nos trae al blog de esta semana.

Mary Shelley, nacida como Mary Wollstonecraft Godwin el 30 de agosto de 1797, no solo fue la creadora de una de las novelas más influyentes de la literatura gótica, Frankenstein o el moderno Prometeo, sino también una figura literaria cuya vida estuvo marcada por tragedias, intelecto y un espíritu rebelde. Siendo hija de la filósofa feminista Mary Wollstonecraft y el pensador político William Godwin, Mary heredó una sensibilidad única para los temas sociales y existenciales. Sin embargo,

la muerte de su madre pocos días después de su nacimiento dejó una huella temprana de pérdida que se manifestaría como un tema recurrente en su obra. Su historia de amor con el poeta Percy Bysshe Shelley fue tan apasionada como trágica. Juntos huyeron a Europa cuando Mary tenía apenas 16 años, desafiando las normas sociales de la época. Fue durante una estancia en Suiza, en 1816, rodeada de figuras como Lord Byron, cuando nació la idea de Frankenstein.

A lo largo de su vida, Mary Shelley enfrentó la muerte de varios hijos, la pérdida de su esposo por ahogamiento en 1822 y un entorno social que constantemente la juzgaba. A pesar de ello, continuó escribiendo novelas, ensayos y biografías, defendiendo su derecho a una voz en un mundo dominado por hombres. Murió en 1851, a los 53 años, tras una larga enfermedad, dejando como herencia un legado eterno en la historia de la literatura.

Próximamente estaré reseñando la novela Frankenstein y exploraremos como la vida de su autora impactó este relato inmortal del género de terror.


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